Queremos hablaros de vez en cuando en este blog de datos, anécdotas, cuidados y curiosidades que encontramos por Internet acerca de las diferentes y numerosas razas de perros. Y hoy inauguramos sección con la que queremos que sea la primera por la importancia que tiene para Ladran Gaucho: el dálmata.

El origen del nombre “dálmata” proviene de la histórica región de Dalmacia. Son fácilmente reconocibles por su característica más peculiar y genuina: su singular pelaje moteado de color negro o marrón-hígado. Pero estas manchas no están desde su nacimiento, las crías carecen de manchas, y van apareciendo por todo su cuerpo durante el primer año de vida.

Los primeros datos que se tienen sobre ellos, es que acompañaban a los carruajes ingleses sirviendo como perro guardián. Más tarde, y debido a que eran un símbolo de estatus para la nobleza que un dálmata corriera junto a los caballos que tiraban de los carruajes, se utilizaban para hacer compañía a la aristocracia. Como veis, su tamaño, porte, colores y musculatura lo han caracterizado siempre como una de las razas más elegantes.

Además de a la aristocracia, eran buenos escoltas para carruajes de bomberos, y eso dio origen a su relación con este oficio, que aún hoy se mantiene.

En cuanto a su temperamento, son veloces y cuentan con gran resistencia. Les gusta dar largos paseos de manera independiente, cosa poco recomendable en ciudad por lo que es mejor contenerlos. Son enérgicos y juguetones, excelentes compañeros para personas activas, aunque no para niños ya que son un poco toscos. Pero con el debido entrenamiento también para los pequeños de la casa se convertirán en sus mejores amigos.

Son independientes, serenos, reservados…¡y muy muy enérgicos!

De su alimentación destacar que, debido a su metabolización única del ácido úrico y su propensión genética para la formación de cálculos urinarios, los dálmatas necesitan una dieta rica en proteína de alta calidad, pero baja en contenido de purinas. Por lo que habría que evitar darles las sobras de la mesa, ya que son altas en contenido de purinas y con niveles excesivos de sal, lo que puede afectar negativamente el equilibrio del pH en la orina del dálmata, dando lugar a la formación de cálculos.

Para nosotros, desde luego, es el mejor compañero que se pueda tener.